Cuento de terror la imagen que se movía

Jun 25

Los cuentos de terror, para que logren su cometido de entretener y hacer imaginar al lector, tienen que ser agiles de leer, entendibles y que no sean muy largos, para no aburrir, por lo que siempre que comparto un cuento, escojo el que es más entendible y breve de contar.

Cuento de terror la imagen que se movía

Como lo es el cuento de la imagen que se movía

Cuentan que la mujer de una residencia que está ubicada en Polanco en la ciudad de México, tenía pacto con el diablo, y un modo de perpetuar su estancia en la tierra, fue creando una pintura para ponerla en la sala de su mansión, y de ella saldría todas las noches para cazar incautos, que ofrecía como sacrificio a su amo satanás.

La casa no estaba habitada, pero se le había pagado a un jardinero, a la ama de llaves y a un mayordomo, por varios años, para mantener limpia y en buen estado la mansión, lo que era supervisado por un bufete de abogados, los cuales se encargaban de todo el lugar.

Jacinto Vela, quien pasaba por una mala racha, de no encontrar trabajo y andar vagando por la ciudad, hasta que el cansancio lo venciera y durmiera en cualquier banca de algún parque, se fue a esa zona tan pudiente para ver si encontraba en los miles de personas de dinero que Vivian ahí, una alma caritativa, quien le diera un trabajo, para poder comer.

Pero las personas pudientes, nunca salieron, y el hambre estaba haciendo ver visiones a Jacinto, cuando se encontró afuera de la casa de la mujer, la cual le llamo para ofrecerle un trabajo, Jacinto pensó que su suerte había cambiado radicalmente y así fue.

De pronto la bella mujer lo paso a la casa, y la imagen de la pintura que colgaba en la pared, empezó a moverse, algo que lleno de terror al pobre hombre, que quiso salir corriendo, pero al cual las piernas no le funcionaron, algo en el ambiente tenía un olor, su hora había llegado, despertó unas horas después y la mujer le dio de comer algo de carne, el acostado, pero con un hambre se comió todo, tan solo para saber que lo que se había tragado eran sus propias piernas.

Así se lo fue comiendo y ofreciendo a su amo, Jacinto al poco tiempo murió y la casa con la imagen que se movía, sigue aún ahí, para atraer a los incautos.