El reloj que despertaba a las 3 de la mañana

Jun 24

Hoy toca compartir uno de esos cuentos muy cortos de terror del que todo el mundo quiere conocer, cada uno de los relatos que compartimos con ustedes son vivencias personales y cuentos que han pasado en la familia por generaciones, por lo cual son únicos y con alto contenido de terror, lo que a los fanáticos de la temática, les encantara.

El reloj que despertaba a las 3 de la mañana

El reloj que despertaba a las 3 de la mañana

María Gómez, una dama acomodada económicamente, que tenía un gusto por comprar cosas de antigüedad o de segunda mano, si bien no era millonaria, este gusto lo hacía para ahorrar dinero, y darle uso a cosas que otras personas despilfarradoras dejaban, María solterona y que vivía sola en la casa heredada de sus recién fallecidos padres, no sabía cómo trabajar y aunque terrenos y mucho dinero había heredado, sin saber moverlo, sabía que pronto ese dinero se acabaría, por lo que era ahorrativa en todo lo que gastaba y hasta un poco de avaricia, emanaba de sí.

Ese día que salió de su casa, rumbo al tianguis de cosas usadas, se desvió del recorrido regular, para pasar por una calle desconocida de ella, y si bien siempre había vivido en la colonia, ese rumbo nunca lo había recorrido, por lo cual se topó con una enorme casa, en donde estaban vendiendo todo el mobiliario, y su mirada acaparo varias cosas, pero en especial un reloj antiguo que a su vez, era despertador.

Sin pensarlo dos veces, compro sin pedir el habitual descuento, que a todo mundo le pedía, nada más al tener en sus manos, dicho aparato, sin seguir su rumbo, a su casa regreso, desde ese momento el reloj, paso a estar en su recamara y ese mismo día, algo cambio.

El reloj sonaba a las 3 de la madrugada, sin siquiera poner la alarma, varios días seguidos paso lo mismos, y aunque lo llevo con varios relojeros, nadie encontró el desperfecto, parecía, que el reloj, tenía vida propia, y eso empezó a asustar a María, y más cuando a esa hora, empezó a ver sombras a su alrededor.

María no era religiosa, pero a raíz de los problemas de ese reloj, se había acercado a leer la biblia, y fue ahí donde se refugió, de pronto la biblia desapareció un día y ahora el olor a azufre que salía a la hora que la alarma la despertaba, la asusto, como pudo, al otro día, regreso el reloj a quien se lo vendió, pero para su sorpresa la casa que estaba ahí, había sido derrumbada, por lo que tan solo dejo el reloj ahí para que alguien más lo obtuviera.