¿Los monólogos entran en la categoría de obras cortas?

Jul 16

¿Los monólogos entran en la categoría de obras cortas?

Aún y cuando algunos expertos en el ámbito teatral no consideran al monólogo como parte de las obras cortas, lo cierto es que este tipo de dramaturgia cabe perfectamente en esa categoría.

Para empezar porque en el monólogo, tal y como su nombre lo indica, una sola persona es la que lleva el peso de la puesta en escena, pues no tendrá a su lado ningún interlocutor que la apoye.

Sin embargo si deseas que un soliloquio funcione bien en el escenario, primeramente deberás buscar un tema central que además sea de interés para tu público. Por lo tanto, debes evaluar el nicho al que tú guión irá dirigido, ya que de no hacerlo, poca gente pagará el precio de la entrada.

Por cierto, considero que uno de los mejores monólogos que podemos encontrar, es el que se localiza en las páginas de Hamlet, obra del escritor inglés William Shakespeare. Si todavía no has tenido la oportunidad de leer este libro, puedes buscarlo fácilmente en Internet. En verdad es una magnífica pieza literaria.

Ahora volviendo al tema que nos atañe, otra de las grandes ventajas de convertir al monólogo en una obra de teatro corta es que no se requiere de una gran escenografía, ya que todos los acontecimientos pueden ocurrir en una sola habitación.

Por ejemplo, imagina que tenemos a una mujer sentada en un sofá, mirando con melancolía una fotografía familiar. Es aquí el momento en donde pueda arrancar el soliloquio, haciendo un recorrido por cada uno de los personajes que aparecen en el fotograma.

Desde luego, la actriz debe de dar las pausas suficientes como para que el público pueda digerir los datos que se le están dando. Por último y para dar un gran cierre a tu obra, te recomendamos que en la medida de lo posible, trates de que tu protagonista sufra una metamorfosis. Es decir, que después el monólogo tenga una transformación emocional.